Por: Jonathan Mendoza Fernández, médico veterinario y product manager de Salud y Bioseguridad
En la producción animal actual, tendremos que enfrentarnos en algún momento a una enfermedad infecciosa que requiera el uso de algún aditivo o producto que nos ayude a tratar a nuestros animales.
En esta situación, deberemos tomar una decisión importante: ¿usar el principio activo en su forma pura —mezclado en el alimento o el agua—, o elegir una formulación optimizada? La elección es clave para la eficacia del tratamiento.
A primera vista, optar por el principio activo puro puede parecer una alternativa más económica y directa. Sin embargo, antes de decidir, es fundamental considerar que las formulaciones comerciales tienen amplias ventajas en términos de eficacia, seguridad y facilidad de uso.
En este artículo se analizan las razones que hacen de los antibióticos formulados la mejor elección en salud animal, destacando sus principales beneficios.
1. Eficacia y estabilidad comprobadas
Los productos formulados están diseñados para mantener la estabilidad del principio activo durante el periodo determinado por los estudios de laboratorio que, por lo general, va más allá que la de la materia prima. Esta última es más susceptible a la degradación por factores ambientales como temperatura, humedad o luz, lo que reduce su potencia con el tiempo.
Por otro lado los productos formulados incorporan excipientes que van a favorecer la absorción del fármaco en el organismo animal, lo que se traduce en mayor biodisponibilidad. Lo anterior, también implica que es necesario una menor cantidad de principio activo para lograr el efecto terapéutico deseado.
Como ejemplos, podemos mencionar las formulaciones solubilizadas, hidro dispersables o para solubilizar, donde sus excipientes se ajustan al medio líquido donde se piensan utilizar. También destacan las formulaciones microgranuladas que mejoran la absorción en comparación a la sal pura del compuesto.
2. Seguridad en su utilización
La seguridad en la aplicación es un factor clave y fundamental. Cuando administramos un producto o aditivo a nuestros animales, buscamos que mejoren en un corto periodo y sin efectos adversos.
La administración de una droga pura puede aumentar el riesgo de efectos adversos, ya que no hay un control adecuado de la dosis, ni estudios específicos que indiquen cómo usarla, menos aún estudios de calidad del producto que indiquen una curva conocida de la degradación de la molécula. Por lo que podríamos terminar empeorando la salud de los animales si el compuesto es irritante o tóxico en concentraciones elevadas.
Muy por el contrario, las formulaciones comerciales están diseñadas para ofrecer una liberación controlada o conocida del principio activo, modulando los picos de concentración en sangre disminuyendo la posibilidad de generar toxicidad o efectos secundarios no deseados. Estas formulaciones son sometidas a evaluación y rigurosos estudios para su registro ante las autoridades sanitarias.
Un ejemplo a favor de las formulaciones comerciales, es que pueden incorporar algún agente que recubra la mucosa gástrica, reduzca la irritación o mejoren la palatabilidad del producto, haciendo efectiva la llegada de este al consumo animal.
3. Facilidad de uso y dosificación precisa
La principal desventaja del uso de drogas puras y que incluso las hacen riesgosas de usar, es que no podemos medir con exactitud su dosis, lo que puede llevar a errores de sobre o subdosificación.
En cambio, las formulaciones comerciales están diseñadas para lograr una dosis estandarizada y precisa, ya que tienen una concentración homogénea que facilita su administración.
Además, las presentaciones formuladas pueden adaptarse mejor a las necesidades del usuario final, ya sea en forma de premezclas, soluciones inyectables, polvos solubles, o productos ya diluidos en medio líquido, facilitando su aplicación en campo.
4. Costo
A simple vista, la droga pura puede parecer más barata. Sin embargo, cuando se considera la estabilidad, la dosificación y la reducción de desperdicios, las formulaciones comerciales resultan más rentables.
Estas formulaciones permiten una mejor distribución del principio activo en la mezcla final, evitando pérdidas por mala manipulación o degradación. También pueden reducir la cantidad de medicamento necesaria para obtener el mismo efecto, optimizando los costos de tratamiento.
5. Regulación y cumplimiento normativo
Las formulaciones comerciales están desarrolladas para cumplir con regulaciones específicas de seguridad, estabilidad y eficacia. La droga pura, al no estar formulada para una aplicación directa en animales, puede no cumplir con las normativas exigidas por las autoridades sanitarias.
Además, las formulaciones comerciales suelen contar con estudios de eficacia y seguridad que respaldan su uso, mientras que la droga pura carece de esta información en aplicaciones veterinarias. Lo anterior nos hace abrir una nueva arista que es la posibilidad de generar resistencia a las moléculas antibacterianas cuando subdosificamos.
Conclusión
El uso de formulaciones optimizadas en salud animal no sólo mejora la eficacia y seguridad de los tratamientos, sino que también facilita su uso, reduce costos a largo plazo y asegura el cumplimiento normativo. Aunque la droga pura puede parecer una opción más económica, las ventajas de las formulaciones comerciales las convierten en una mejor elección para garantizar un tratamiento efectivo y seguro.