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Aplicación de la GnRH en protocolos reproductivos para mejorar la eficiencia en rebaños lecheros

Por: Flavia Morag Elliff, Médica Veterinaria, Magíster en Reproducción Bovina

Enviado por Ourofino Salud Animal

La Hormona Liberadora de Gonadotrofinas (GnRH) es una hormona producida por el hipotálamo, que cumple un rol importante en la regulación de la secreción de las gonadotrofinas, que son la Hormona Luteinizante (LH) y la Hormona Estimuladora de Folículos (FSH). La GnRH es liberada de manera pulsátil y su frecuencia y amplitud varían según la etapa del ciclo estral en la que se encuentre el animal. Debido a su acción de liberar LH en alta concentración, la GnRH es ampliamente utilizada en protocolos reproductivos, con el objetivo base de inducir la ovulación de un folículo dominante. De esa manera, la GnRH ofrece amplias posibilidades cuando se considera la fisiología del protocolo de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) y las estrategias reproductivas que requieren la inducción de ovulación.

El protocolo de IATF tiene como objetivo imitar lo que sucede naturalmente durante el ciclo estral, pero logrando inducir una ovulación desde la primera ola de crecimiento folicular. Esto permite acortar el proceso, que tiene un promedio de 21 días (ciclo estral) a un promedio de 10 días (protocolo de IATF). 

Básicamente, el protocolo de IATF se estructura en tres pasos importantes: 

  1. Sincronización de la emergencia de la ola de crecimiento folicular
  2. Control de la fase luteínica y crecimiento folicular
  3. Inducción sincronizada a la ovulación

El primer paso busca estimular a que los animales inicien una nueva ola de crecimiento folicular, sincronizando la emergencia de esta ola. Este manejo se puede realizar de diferentes maneras, la forma más utilizada es con la aplicación de 2 mg de benzoato de estradiol (Sincrodiol®) e introduciendo un dispositivo intravaginal de progesterona (Sincrogest®).

Estas dos hormonas, cuando son combinadas, inducen la supresión de las hormonas LH y FSH, que tienen roles directos en el crecimiento folicular.  Al bloquear estas dos hormonas, interrumpimos el crecimiento de los folículos presentes en el ovario e inducimos la atresia folicular. 

El benzoato de estradiol, por tratarse de un éster de estradiol de vida media corta, es metabolizado aproximadamente 48 horas después de su aplicación. Tras su metabolización, se genera un pulso de FSH, que a su vez induce el aparecimiento de una nueva ola de crecimiento folicular.

El segundo punto del protocolo, corresponde a la etapa que “mimetiza” el papel del cuerpo lúteo del animal, manteniendo la progesterona alta y constante, para controlar los pulsos de LH e inducir el crecimiento de un folículo, que posteriormente será el folículo pre-ovulatorio.

Al final de este periodo (día 8 del protocolo), es fundamental que la progesterona circulante baje rápidamente para permitir la ovulación. Para esto, se debe hacer la remoción del dispositivo intravaginal de progesterona (reducción de la progesterona exógena) y aplicar la prostaglandina (Sincrocio®, reducción de la progesterona endógena). 

Adicionalmente, en esta etapa del protocolo (día 8), se hace necesario aplicar una dosis de eCG (gonadotrofina coriónica equina), que tiene un rol importante en inducir el crecimiento folicular final para que el folículo adquiera su capacidad ovulatoria.

El tercer punto representa el objetivo principal del protocolo: inducir la ovulación sincronizada. Para lograrlo, se debe aplicar un inductor de ovulación, que puede ser cipionato de estradiol (aplicado en el día 8 del protocolo), el benzoato de estradiol (día 9 del protocolo) o la GnRH (día 10 del protocolo). 

Los tres inductores funcionan, pero el más indicado es el cipionato, debido a que produce una mayor manifestación de celo y su aplicación es más práctica, ya que debe ser utilizado en el mismo día en que se hace el retiro del dispositivo, y se administra la prostaglandina y la eCG. Después de usar el inductor de ovulación, se realiza la inseminación artificial a tiempo fijo de todos los animales protocolados, en el día 10 (Figura 1).

La utilización de la GnRH es bastante común y puede ser considerada una estrategia reproductiva dentro del protocolo de IATF base. Algunas posibles formas de utilizar el producto son: mejorar la sincronización inicial, mejorar la tasa de ovulación y el protocolo Ovsynch.

Este último (Figura 2) fue el primer protocolo de IATF desarrollado en el mundo y es ampliamente utilizado en EE.UU. y Europa. El protocolo Ovsynch se basa en el uso de GnRH y prostaglandina. Básicamente, la GnRH (Sincroforte®) es aplicada en el día 0 del protocolo, con el objetivo de inducir una ovulación y, tras ella, la hembra inicia una nueva ola de crecimiento folicular. Además  se forma un cuerpo lúteo, que cumple la función de control de fase luteínica y mejora la concentración de progesterona para animales que lo requieren, como es el caso de animales especializados con alta producción de leche. 

Al final del protocolo, se debe aplicar dos dosis de prostaglandina para inducir una luteolisis completa de este cuerpo lúteo y bajar la progesterona endógena, permitiendo que el animal pueda ovular. En seguida, se aplica la GnRH como inductora de ovulación.

A pesar de ser el protocolo más utilizado en algunos países, su eficiencia depende de una selección de animales aptos para este tipo de sincronización. Es decir, los animales deben estar en una etapa adecuada del ciclo estral para que sean capaces de responder a la aplicación de la GnRH (presentando folículos con capacidad ovulatoria), o hasta realizar una pre-sincronización, para estimular a que el animal llegue a la etapa ideal del ciclo estral para responder a la etapa de sincronización inicial del protocolo (día 0).

Una forma de optimizar la IATF, principalmente en rebaños lecheros, es combinar ambos protocolos de IATF (base y ovsynch). El objetivo de esta estrategia es mitigar las fallas que se pueden presentar en estos protocolos. En el protocolo base, algunos animales, principalmente los que están siendo desafiados (alta producción de leche, estrés térmico, desafíos nutricionales, desafíos metabólicos, etc) no logran tener una adecuada sincronización, por una falla en inducir la atresia folicular de los folículos presentes en el ovario. Por lo que, no inician una nueva ola de crecimiento folicular y terminan el protocolo ovulando un folículo viejo, que contiene un oócito de menor capacidad de fertilización y que produce embriones con menor probabilidad de sostener una gestación. Por otro lado, como se mencionó anteriormente, el protocolo ovsynch puede presentar fallas en la sincronización inicial, ya que depende de la presencia de un folículo con capacidad ovulatoria. 

Al considerar las razones de las fallas en cada tipo de protocolo, es posible percibir que la junción de ambas las estrategias (Figura 3) puede ser una manera de mejorar la sincronización inicial y, con eso, mejorar la eficiencia del protocolo. De esa manera, algunos investigadores estudiaron la posibilidad de hacer dicha junción, aplicando en el día 0 no sólo el dispositivo intravaginal de progesterona (Sincrogest®) y el benzoato de estradiol (Sincrodiol®), sino  también la GnRH (Sincroforte®). Con ello, los animales tienen dos formas distintas de llegar a una nueva ola de crecimiento folicular, aumentando la probabilidad de éxito de esta sincronización inicial. Es importante resaltar que cuando se incorpora el uso de GnRH en el día 0 del protocolo de IATF, es fundamental administrar dos dosis de prostaglandina (en los días 7 y 8), ya que estaremos induciendo una ovulación y, en consecuencia, la formación de un cuerpo lúteo joven, que es menos responsivo a una única dosis de prostaglandina. Si no se aplican dos dosis de prostaglandina en el protocolo, es posible que quede progesterona residual al final del protocolo, lo que podría comprometer de manera significativa el resultado de preñez.

Otra manera de implementar la GnRH en el protocolo de IATF en vacas lecheras es agregar la hormona como estrategia para mejorar la tasa de ovulación en vacas que no presentaron celo durante el protocolo. La manifestación de celo, a pesar de no ser obligatoria, es altamente deseable durante la IATF. El comportamiento de celo se genera por acción del estrógeno producido por el folículo dominante; es decir, cuanto más grande es el folículo dominante, mayor será la cantidad de fluido folicular y, en consecuencia, más alta será la concentración de estrógeno, lo que produce un mayor comportamiento de celo. Si la vaca no manifiesta celo o presenta un celo de baja intensidad, probablemente significa que el animal tiene un folículo dominante de menor tamaño, que tiene menor capacidad ovulatoria. La utilización de la GnRH puede ser estratégica para este tipo de animal debido a que esta hormona directamente induce la liberación de la LH, hormona fundamental para que el animal presente la ovulación y, por lo tanto, la GnRH aumenta la probabilidad de ovulación y de preñez. En este caso, la indicación es utilizar la hormona GnRH (Sincroforte®) en la dosis de 2,5 mL por animal, en el día de la inseminación (Figura 4).

Existen diversas estrategias reproductivas disponibles para usar y corresponde a cada técnico evaluar las necesidades y los desafíos específicos de las diferentes producciones y animales, con el fin de definir cuál estrategia contribuirá a obtener mejores resultados en los parámetros reproductivos y una mayor rentabilidad para la ganadería.

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